Uno de los aspectos que incorporaba la “Nueva Política Habitacional” era la creación de empresas de carácter público o privado, personas naturales o jurídicas, con o sin fines de lucro, que se dedicarían a gestionar (prestar servicios de asistencia técnica) los proyectos de viviendas sociales. Estas empresas se denominaron EGIS (Entidad de Gestión Inmobiliaria Social) o PSAT (Prestador de Servicios de Asistencia Técnica), y serían fiscalizadas por las SEREMI de Vivienda de cada Región. Entre las funciones que debían asumir estas entidades estaba el organizar la demanda habitacional, asesorar la adquisición de viviendas construidas (para los proyectos de adquisición de viviendas), diseñar y elaborar proyectos de arquitectura e ingeniería, diseñar y ejecutar un Plan de Habilitación Social (PHS) con las familias postulantes, y contratar las obras del proyecto.


El MPL adopta una posición crítica hacia esta política habitacional, apuntando los dardos al hecho de que con esto aún no se asegura la permanencia en el lugar de origen dado que se asigna el mismo subsidio tanto para viviendas en comunas con un alto valor del suelo (comunas céntricas sobre todo) como para comunas con bajo valor del suelo. Y, dado que los procesos de gestión y construcción de viviendas sociales están en gran parte externalizados hacia entidades privadas, con fines de lucro
(1), los proyectos habitacionales en terrenos pequeños (que implican pocas viviendas) o bien ubicados (de alto valor) se vuelven poco rentables y prácticamente imposibles de ser asumidos por alguna de estas entidades.


Por lo tanto, se llega al diagnóstico de que las familias se ven forzadas a elegir entre irse de la comuna en la que viven (rompiendo con sus redes, perdiendo acceso a ciertos servicios sociales y, en muchos casos, no logrando adaptarse y optando por volver a su comuna y a su situación de allegamiento) o aceptar opciones que estén por debajo de lo que puede considerarse una “vivienda digna”. “En Chile no existe una política de suelo, ni menos una política de suelo ligada a la construcción de vivienda de interés social. Efectivamente, puede darse un aumento de los subsidios para acceder a la vivienda, pero con la sola publicación de estas medidas el mercado reacciona, aumentando el valor del suelo equilibrando nuevamente la oferta con la demanda.

 

Resultado: a mayores montos de los subsidios que entrega el Estado, mayor lucro para los privados; y para las familias, el mismo beneficio pactado inicialmente, o incluso menor” (VVAA, 2011: 35). Desde este análisis crítico es que surge en el MPL la idea de crear una EGIS y una constructora propias, aprovechando ese “pedacito de Estado que estaba siendo entregado al Mercado” con el objetivo de “ahorrarse los intermediarios” y, como pobladores organizados, “administrar directamente la billetera estatal” (Diego, dirigente nacional), esto es, los recursos que el Estado destina a entidades privadas con fines lucrativos para el desarrollo, gestión y construcción de los proyectos habitacionales. La expectativa era que, al sacar del tablero el factor del lucro, poniendo como objetivo, en su lugar, la vivienda digna, y al operar con las lógicas de la organización (democracia directa, participación colectiva en las decisiones, apoyo mutuo, etc.) se podrían obtener mejores productos, esto es, mejores proyectos y casas más grandes y de mejor calidad, con los mismos recursos que se entregan para los proyectos administrados por privados.

 

Esta decisión es ratificada y declarada el 16 de marzo del 2008, cuando el MPL celebró su primer Congreso pleno como movimiento en el Colegio Mariano Egaña de Peñalolén, instancia en la que se discutieron temas de vivienda, trabajo, salud, educación, seguridad, equidad de género, elecciones municipales, entre otros, emanando la política del MPL para los siguientes 4 años.

 

Respecto al funcionamiento interno del movimiento, es decisión de la organización no exponer abiertamente todo su entramado interno. Por ello sólo se explicarán brevemente 3 áreas que son fundamentales para el análisis de la EAGIS: La Asamblea de Dirigentes, Las Asambleas de Vivienda y la Asamblea de Profesionales de la EAGIS.
La Asamblea de Dirigentes es un espacio en el que se reúnen distintas áreas del Movimiento (no solamente relacionadas con el tema de vivienda) para deliberar en torno a la organización en general. Es importante porque en ella participa un integrante de la EAGIS, como representante de ese espacio, haciendo de nexo entre su asamblea y esta asamblea general. Además, porque de este espacio emanan políticas que influyen en el trabajo que realiza la EAGIS.


Las Asambleas de Vivienda son los espacios en los que participan quienes postulan en los proyectos habitacionales de la EAGIS. Cada uno de ellos es equivalente a un comité de vivienda, con la salvedad de que participan como parte de un movimiento, por lo que no se delibera únicamente en torno al tema de vivienda. Estas asambleas pueden ser con proyecto, en caso de que tengan un terreno gestionado y estén elaborando un proyecto habitacional en él, o
pueden ser sin proyecto, en caso de que aún no tengan un terreno disponible para desarrollar un proyecto. Sin embargo, para este análisis sólo se considerarán las asambleas con proyecto, puesto que son éstas las que trabajan directamente en la EAGIS. Estas asambleas son 4: el MPL 1, de 32 departamentos (en construcción), el MPL 3 de 32 departamentos también, el MPL 4 de 28 casas, y el MPL 6 de 14 casas (los 3 últimos, proyectos pronto a iniciar sus obras).

 

La Asamblea de Profesionales de la EAGIS es el espacio de deliberación propia de quienes trabajan en la EAGIS. También, al ser parte de un movimiento, no sólo se delibera en torno al trabajo propio de la gestión habitacional. Si bien originalmente consideraba la participación de, como su nombre lo dice, los profesionales de la EAGIS, posteriormente se decidió que este espacio estuviera conformado también por representantes de las Asambleas de Vivienda que tuvieran proyectos gestionados por la EAGIS

 

 

Notas

  1. En cuanto a la gestión de los proyectos, son muy comunes las EGIS municipales, que no tienen fines de lucro, pero cuyo funcionamiento está muy mediado por aspectos igualmente ajenos a la propia demanda habitacional, como: las gestiones municipales de turno, las coyunturas políticas (en años eleccionarios suelen activarse más que en años no eleccionarios), y hasta las simpatías/antipatías políticas con algunos grupos o con otros. En el caso de la construcción de proyectos habitacionales, sí son casi únicamente empresas con fines de lucro.